
¿Y si aprobar un déficit fuera delito?
Guatemala cerró en 1993 la puerta al financiamiento del Estado mediante emisión monetaria y desde entonces ha disfrutado de una estabilidad de precios notablemente mayor. Esta columna plantea el siguiente límite: impedir por ley que el Estado apruebe presupuestos deficitarios y establecer consecuencias para los funcionarios que gasten sin acreditar cómo financiarán la cuenta.






